¿Cómo murieron los profetas del Antiguo Testamento?

Hace algunos días alguien me preguntó en nuestra página de Facebook, «cómo murieron los profetas (del Antiguo Testamento)«. Por un momento pensé que se había equivocado y me estaba preguntando por los apóstoles.



En realidad se refería a los siervos del Antiguo Testamento, de los cuales, hemos oído y leído grandes cosas, pero poco sabemos seguramente sobre cómo terminaron sus días.

Así que la pregunta es ¿cómo murieron los profetas del Antiguo Testamento? Me pareció una pregunta importante, y gracias al Señor, después de estudiar e investigar, hoy les puedo compartir un tema interesante.

Aquí hablaré sobre los llamados Profetas Mayores y Profetas Menores, cómo terminaron sus vidas, y algunos otros que no están incluidos, como el profeta Elías.

Espero que tú también quieras saber cómo murieron los profetas del Antiguo Testamento. Será enriquecedor, como lo ha sido para mí.

 Profetas Mayores

En este grupo tenemos a Isaías, Ezequiel, Jeremías y Daniel, hombres cuyas vidas son un ejemplo para nosotros hoy.

Se llaman mayores no porque sean más importantes que los otros, sino por la larga extensión de sus libros, que en el caso de Isaías, tiene 66 capítulos que comprenden todo el contenido del libro.

Isaías

Su nombre significa «Jehová es salvación», y era uno de los más grandes profetas de Israel del siglo VIII a. C.

El profeta relata detalles sobre el nacimiento de Cristo ( Isaías 9), su vida ( cap. 11), así como su muerte, resurrección y reino.

Isaías fue llamado al ministerio profético, oficio que ejerció en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá ( 1:1 ).

Hay poca información acerca de su familia. Su padre se llamaba Amoz, también mencionado en 2 Reyes 19:2. Era casado y con dos hijos nombrados en 7:3 y 8:3.

De acuerdo a la tradición judía,  murió aserrado y partido en dos durante el reinado de Manasés (693-639 a. C). Su ministerio duró cuarenta años.

Jeremías

Jeremías es otro de los profetas, y su nombre significa «Jehova levanta». Era procedente de Anatot, ciudad a cinco kilómetros al norte de Jerusalén.

Dios lo llamó al ministerio cuando era muy joven (1:6), y sus días por venir serían muy difíciles para él.

El Señor prometió librarlo de sus enemigos (1:8), además, lo había puesto «para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar» (Jer 1:10).

El profeta era un hombre quebrantado, y lloraba mucho a causa de la demora en el cumplimiento de sus profecías. Su ministerio le atrajo enemigos y persecución.

Debido a la oscura época en que vivía, Dios le prohibió casarse (Jer 16), sufrió odio, rechazo de su gente y amenazas (11:18-23).

Finalmente los juicios anunciados por Jeremías se cumplieron y el pueblo fue llevado cautivo a Babilonia. Un remanente quedó en Judá, entre los que se encontraba el profeta.

Todos los pocos que quedaron en Judá, emigraron a Egipto, no queriendo escuchar la advertencia de Dios de no hacerlo. Contra su voluntad, Jeremías fue llevado allí, y murió, según tradición, apedreado por judíos.

Ezequiel

En el año 597 a. C. , fue llevado cautivo a Babilonia, y la Biblia lo describe como sacerdote, hijo de Buzi. Desarrolló su ministerio entre 595-570 a. C.

A pesar del cautiverio, Ezequiel fue llamado a ser «atalaya» (33:7) y amonestar al pueblo de Israel.

El ministerio del profeta duró un poco más de 20 años. Su esposa murió sin que pudiera realizar el duelo (24:16).

No es necesario mencionar que Ezequiel es el autor del libro que lleva su nombre. Su oficio profético inició en el quinto año de su cautiverio (1:1)

Murió en Babilonia 569 a. C. , según entendido, mártir por reprochar a su pueblo la idolatría. Su nombre significa «Dios es mi fortaleza».



Daniel

Contemporáneo de Ezequiel, Daniel fue llevado cautivo a Babilonia en la primera deportación.

Daniel es el cuarto y último de los Profetas Mayores, y su nombre tiene como significado «Dios es mi juez».

Por orden del rey estaba entre los escogidos para ser enseñados en la escritura y lengua de los caldeos (1:4).

De noble familia, Daniel era un hombre joven que amaba a Dios y vivía la determinación de servirle.

Daniel y sus compañeros (Ananías, Misael y Azarías) fueron hallados diez veces mejores que todos los magos y astrólogos (1:20).

Sobre su muerte se dice que murió en Babilonia, otros dicen que regresó a Jerusalén con los liberados por el decreto de Ciro. Tenía cerca de ochenta años.

 Profetas Menores

Este grupo abarca doce profetas llamados Profetas Menores. Se llaman así por la corta extensión de sus libros que van desde 1 hasta 14 capítulos.

Debido a la poca información que hay sobre algunos, iré actualizando el tema en la medida en que tenga nuevos detalles.

Oseas

1:1 nos indica que era hijo de Beeri, tuvo dos hijos y una hija (1:4-9). «Dios es salvación» es el significado de su nombre.

El ministerio del profeta se enfocó en el llamado al pueblo a dejar la infidelidad y volverse a Dios.

Su vida terminó en el exilio alrededor de 725 a. C.

Joel

Fue el profeta Joel que habló sobre el derramamiento del Espíritu Santo, cumplimiento que vemos en Hechos 2:28.

No sabemos mucho sobre su vida, más allá de ser descendiente de Petuel. El significado de su nombre es «Jehová es Dios»

Amós

«Cargador» significa su nombre y era un pastor en Tecoa. Profetizó acerca de Israel durante los días de Uzías de Judá y Jeroboam II de Israel.

Se comenta que murió varios días después de haber sido golpeado.

Abdías





Era un «siervo de Jehová» como significa su nombre. Autor del único capítulo del libro que lleva su nombre. Siendo así, es el más breve del Antiguo Testamento y no menos importante.

El profeta habló sobre el juicio que vendría sobre los descendientes de Esaú, todo por la falta de solidaridad y la mala actitud hacía los hijos de Judá.

Jonás

Sabemos por la Biblia que era hijo de Amitai, procedente de Gat-hefer, tal como se menciona en 2 Reyes 14:25.

Dios lo envió a la ciudad de Nínive a pregonar contra ella a causa de su maldad. Sin embargo, Jonás hace caso omiso para «huir» de la presencia de Dios.

En su camino a Tarsis, se desata una inesperada tormenta que obliga a los hombres de la nave a arrojar a Jonás al agua, como única solución propuesta por el mismo profeta.

Lo curioso es que el nombre de Jonás significa «paloma»

En otra ocasión, si el Señor lo permite, hablaremos más sobre este fascinante libro.

Miqueas

Natural de una pequeña población al sur de Judá llamada Moreset. El significado de su nombre es «Quién como Jehová».

Miqueas era un hombre de origen humilde y su mensaje condenó a los ricos por oprimir a los pobres.

El libro Miqueas consta de 7 capítulos y en el se habla sobre el nacimiento del Mesías en Belén (Miq 5:2 y Mateo 2:6).

Su ministerio estuvo activo en días de Jotam, Acaz, y Ezequías, señalados como reyes de Judá.

Miqueas nació y murió en 740-670 a. C.

Nahum

También es contado en la tradicional lista de los Profetas Menores, y vivió en el siglo VII a. C.

Más de 100 años después del arrepentimiento de Nínive por el mensaje de Jonás, aparece Nahum para anunciar la caída y destrucción total de Nínive que estaba de nuevo en el mal camino.

Se le identifica como «Nahum de Elcos» (1:1), y tiene «consolador» como el significado de su nombre.

Habacuc

¿Qué podemos decir sobre Habacuc? El profeta Habacuc era un hombre inquieto que se preguntaba dónde estaba Dios y se cuestionaba ante su aparente silencio en medio de las injusticias que ocurrían.

En su libro Habacuc el profeta se ve enfocado en una conversación con Dios, preguntando y esperando una respuesta de su parte.

Habacuc significa «Abrazar, luchador» y no podemos saber de él más de lo que encontramos en su libro.

Sofonías

El profeta Sofonías desarrolló su ministerio en días de Josías hijo de Amón, rey de Judá (640-609 a. C.).

Tal parece que tenía relación familiar con el rey Ezequías, y era «hijo de Cusi» (1:1).

«Jehová protege» refleja el significado de su nombre. Su vida culminó a mano de los babilonios.

Hageo

De Hageo sabemos que vivió en tiempos de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá (1:1).

El libro con su nombre consta de dos capítulos. Mensajes y hechos importantes que tuvieron lugar durante el segundo año del reinado de Darío.

Dios habla a través del profeta Hageo para que el pueblo siga en la reconstrucción del templo, obra que había sido detenida por los enemigos de Judá algunos años atrás (Esd 4:4).

Tanto Zacarías como Hageo, alentaron a Zorobabel y a Josué a continuar la reedificación de la casa de Dios junto a todo el remanente (Esd 5).

Hageo era el primer profeta posterior al exilio, junto a Zacarías, y muchos años más tarde, llega al escenario Malaquías.

Su nombre significa «fiesta», además, sobre su vida personal, nada se sabe.

Zacarías

Contemporáneo del también profeta Hageo (Hag 1:1, Zac 1:1). Su nombre significa «Jehová se ha acordado».

En Mateo 23:35 se habla de Zacarías hijo de Berequías…»a quien matasteis entre el templo y el altar«.

Malaquías

Malaquías era el autor del último libro del Antiguo Testamento con el mismo nombre. Allí el profeta hace referencia a Juan el Bautista, el cual prepara el camino del Señor (Mal 3:1).

El mensaje de Malaquías se da 100 años después del regreso de los cautivos en Babilonia.

Dios reclama la falta de honra y temor hacía su nombre. Igualmente, reprende la infidelidad de Israel.

La condición espiritual del pueblo estaba en declive, es mas, hasta los diezmos y ofrendas fueron parte de las cosas olvidadas.

El nombre del profeta significa «Mi mensajero».

¿Cómo murieron los profetas del Antiguo testamento? Bien sabemos que la vida de un verdadero profeta de Dios no es para nada fácil. Sufren rechazos, persecuciones, burlas, menosprecios, traiciones, señalamientos, y hasta sus vidas son quitadas por anunciar la verdad de Dios.




A muchos seguramente les gustará saber cómo murieron los profetas del Antiguo Testamento. Si está en lo posible, comparta este tema con ellos.

Puedes compartir a través de las redes sociales abajo.

Pronto ingresaré más datos y nuevos nombres de profetas que no pertenecen a los grupos mencionados, y hacen parte de los profetas del Antiguo Testamento.

Bendiciones!

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