En medio de la tormenta superando adversidades

En medio de la tormenta y siendo creyentes nos quejamos por situaciones adversas que nos llegan, y olvidamos que otros tienen batallas más difíciles y peores que la nuestra.



Jesús fue claro en decir: «..en el mundo tendréis aflicción..«(Juan 16:33). No nos equivoquemos al pensar que en la vida cristiana no hay tormentas, angustias o preocupaciones.

Las tormentas y tempestades nos pueden golpear en cualquier momento, sobre todo, cuando el enemigo anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8).

No podemos evitar los tiempos de angustia, pero es posible avanzar en medio de la tormenta si confiamos en el Señor.

Vamos por favor al texto de nuestro tema en Mateo 8:23-27 RVR1960:

Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.

Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.

Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos!

El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

1- Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 

Tengo en mi mente la historia de aquel joven rico que pregunta a Jesús cómo heredar la vida eterna. Jesús le refiere los mandamientos, a lo que el joven responde: todo esto lo he guardado desde mi juventud…hasta ahí seguir al Maestro le era un paso simple.

Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres…y ven, sígueme.. ¿Qué?

El joven estaba acostumbrado a una vida de riquezas y comodidades. Pensó que podía seguir a Jesús viviendo de la misma manera y no a la voluntad del Señor.

Hoy muchos quieren vivir la vida cristiana bajo sus propios términos, sin importar si está o no bien delante de Dios. Creen poder amenazar cuando dicen: «no vuelvo a la iglesia» y pretenden acomodar el Evangelio a su propio interés.

Seguir a Jesús se ha vuelto fácil, es decir, todo está bien. Hay trabajo, buenos alimentos, dinero en el banco, comodidad, no faltamos a la iglesia, pero….qué pasa cuando llega la tormenta.

2- Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad…

Examinando en la Biblia vemos que grandes hombres de Dios enfrentaron agresivas tormentas.

apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros (He 11:34).

Y hay más:

Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; (He 11:37).

¿Quiénes de ellos dejaron de servir al Señor? Ninguno.

Algunos se escondieron en cuevas y cavernas; hombres de fe, fieles al Señor. Nosotros a veces tenemos pequeñas tormentas y ya no queremos seguir a Jesús.

Ponte en el lugar de alguno de ellos. Imagina que eres Daniel, y te tiran a un foso donde hay leones hambrientos y dispuestos a devorar ¿qué harías?

No pensemos que servir al Señor sea fácil en medio de un mundo lleno de maldad, y que cada vez está peor. Además, el diablo siempre está atento en su propósito de causar daño y apartarnos de Dios.

Recordemos la parábola del sembrador, parte de la semilla cayó en pedregales…pero salido el sol, se quemó, y porque no tenía raíz, se secó.

Así son los que empiezan con gozo la vida cristiana, pero cuando llegan las tormentas, los problemas, la aflicción… tropiezan.

Israel clamó a Dios a causa de la terrible servidumbre en Egipto. Dios levantó a Moisés y los sacó de allí con mano poderosa. La alegría perdura hasta que comienza la dura travesía por el desierto, y se quejan, anhelando volver a Egipto.

3- ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?



Increíblemente y a pesar de lo que el Señor ha hecho en nosotros, los milagros que hemos visto, las maravillas que hemos oído, todavía sentimos miedo y actuamos como si no hubiera solución a nuestros problemas.

A veces la tormenta golpea tan fuerte que olvidamos que el Señor está de nuestro lado, así como los discípulos olvidaron por un momento que Jesús también estaba en la barca.

El Señor es nuestro pronto auxilio y está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad (Salmo 46:1).

4- Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza.

Por más fuerte que sea la tormenta, Jesús puede convertir aquellos vientos y tempestades en momentos de victoria. El Señor…cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas (Salmo 107:29).

No importa cuan difícil sea la adversidad que tengamos, comprendemos que el Señor tiene el control de todo, y es Todopoderoso para obrar a nuestro favor.

A veces sentimos silencio de parte de Dios que pensamos que él no está ahí, y en medio de la tormenta, nos hace entender que la vida sin él no tiene sentido.

El joven David que enfrenta a un gigante enemigo, logra la victoria que ante los ojos del público era imposible. Dios sabe lo que pasa en el campo de batalla, y aunque sean momentos oscuros, su luz no nos abandona.

Los discípulos tenían mucho por aprender, igual nosotros hoy, seguir y buscar al Señor nos hará crecer cada día más.

Si los discípulos hubieran buscado a alguien diferente a Jesús para que calmase la tempestad, creo que el desenlace no sería igual.

Jesús estaba cerca de ellos, en la misma barca, y hemos confiado a veces más en el hombre que en el Señor que siempre está tan cerca de nosotros.

En medio de la tormenta…. la paz del Señor nunca fallará!

Por: Mauricio Mira

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